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sábado, 16 de marzo de 2013

Carta pública a María José Garcerán y otros



Querida @María José Garcerán: 




No sirve hablar de consuelo, paciencia y resignación cuando se acumulan las dolencias del cuerpo y los dolores de espíritu. A cualquiera que le llegue un momento de dificultad debería encontrarse con un Estado generoso que le ayudara y no le rematara, como viene siendo el caso en los últimos años. Tú y yo hemos creído en "la bondad de los extraños erróneamente"; hemos sido voces que han confíado mucho más en los demás que al contrario y, por ello, vivimos más en la incertidumbre que quienes no saben delegar. Yo "puedo llorar por un ojo" (lo diría mi abuela) a pesar de las noches sin dormir, a pesar de no poder concentrarme para terminar cuatro míseras asignaturas que me quedan y concluír una carrera que ( no es por pornerme medallas, podría haberla realizado íntegra en dos años y medio), a pesar de tener que tratarme para la tensión nerviosa por culpa de una incertitudembre que si tuviera 20 años mandaría al carajo pero que en la edad que tengo me cuesta, me cuesta, mucho, muchísimo: supera mis capacidades. Creo que no hace falta que diga que a lo largo de mi vida profesional siempre he cumplido mis obligaciones, incluso las que me conducían a vivir en un ostracismo profesional tutelado. He tenido que tragar sapos y culebras, y aguantar que todos los días el pulpo fuera mi compañía. He tenido que soportar que el grueso de compañeros miraran para otro lado cuando les decía que estaba cotizando al 75% a la seguridad social y que sólo he logrado después de 15 años de trabajo, hacerlo por diez, y he tenido que oír el "sonido del silencio" cuando explicaba a los comités de empresa que mi contratación era irregular. Todos me han respondido con menos o más simpatía que "eran lentejas". Tuve el coraje de entrar en el despacho del anterior director y decirle a la cara que, o me subía el sueldo o me marchaba. He tenido que soportar como la responsable de recursos humanos me invitaba verbalmente -en una reunión con un abogado y otros compañeros en situación semejante- a que me fuera si no estaba de acuerdo con las condiciones ajenas y extrañas al convenio colectivo en vigor. He trabajado ocho años de madrugada a la mitad de precio que cualquier otro trabajador de la casa -me importa poco que algunos me hayan señalado como "lastre estructural" para Onda Regional de Murcia. Llevo años trabajando en una categoría y cobrando como un administrativo o un técnico por el simple hecho de que la dirección (también he de decir que no sé si la de la emisora o la del ente RTRM) considera mi labor profesional de menor valía que la de cualquier otro, no existe otro motivo, puesto que en su día presenté mi curriculum y mis prácticas como periodista en Antena 3, firmadas por Miguel Ángel García Juez, y quedaba bien claro que en el convenio colectivo el apartado correspondiente a la contratación externa señala que sería redactor-locutor quien tuviera carrera superior, de periodismo "O" acreditase experiencia suficiente. 




El caso, María José, es que aquí estoy expectante de tener hambre, si alguien decide echarme a la calle con cincuenta años; si alguien considera que la labor pública de una emisora no es rentable para el actual sistema "pseudodemocrático" -consideración completeaente personal- que nos gobierna. Aún no sé qué significa tener que decidir entre que te corten el agua o la luz, no sé tampoco estar en situación de "stand by" -cómo odio los términos anglosajones- , es decir, a la espera de que corten mi cabeza o la de cualquiera de mis compañeros, habiendo hecho todos una labor extraordinaria, (unos más y otros menos, como en todas partes) pero labor cotidiana e importante en el transcurso de 22 años.




Hace unos días leía un artículo en el que Ana Reviejo, compañera de la casa y extraordinaria periodista, manifestaba públicamente lo que cobraba en Onda Regional y yo, aunque sea por este medio, también quiero exponer que mi sueldo en nómina -sin pagas prorrateadas, jamás he cobrado una paga extra a pesar de corresponderme por convenio, igual que no he cobrado un festivo en mi vida, y trabajo obligadamente sábados y domíngos y en el convenio también se recoge- es de 64 € diarios de los que pago entorno a los 450 € de impuestos mensualmente. He tenido que vivir en los últimos cuatro meses con un sueldo de 1200 € (La pena y la vergüenza es que una gran mayoría de compañeros cree que ése es un sueldazo, un auténtico sueldazo, porque conozco actualmente valiosas voces y firmas en el periodismo que hacen auténticas jornadas laborales sin cobrar un solo céntimo, llegan a trabajar hasta en cuatro y cinco medios de comunicación "de balde").




¿Qué intento decirte con esto? Pues que mi caso es parecido al de otros dos millones de personas que están perdiendo su amparo laboral a través de la estudiada aniquilación de los convenios colectivos y quiero decirte que las dificultades, aunque sean para muchos, no son consuelo para nadie. Y que nuestra actitud colectiva ha sido rota por una política social que pretendía hacernos creer que éramos marqueses" sin fortuna, es decir algo parecido a aquellos hidalgos que echaban unas migajas sobre su pechera y paseaban el estómago vacío, y cuyo honor, orgullo o vete tú a saber qué, no les dejaba codearse con la humildad y con ese ideal del bien común tan denostado y olvidado en este tiempo de corrientes neoliberales que señalan que lo mejor y lo único es confiar en "la bondad de los extraños". El futuro que nos espera ¿lo hemos ganado a pulso? ¿lo hemos convertido en nuestro merecimiento? ¿ lo podemos cambiar?




Querida María José, intento con estas letras transmitirte un poco de valor, un poco más, sé que el tuyo es infinito, pero un poco de apoyo moral igual no viene mal. El caso es que yo sigo esperando a que llegue mi hambre mientras tú ya la estás pasando (y espero que sea en sentido metafórico)




Atentamente tu amigo y compañero radiofónico: Antonio Escolar.




De momento lo dejo privado por temor a que una vez hecho público mi hambre se adelante. Como siempre por miedo, por cobardía...

Es hora de hacerlo público, se acerca el viernes de Dolores.

lunes, 4 de marzo de 2013

HISTORIA DE UNA GRAN MENTIRA



Se dice que la verdad es inefable y la mentira tiene las patas cortas; bueno, se decía, queda trasnochado ese refrán que sin duda sustituiremos por un aforismo anglosajón que contenga muchas palabras que nos ayuden a parecer más, más, más.... lo que sea. Alguien que nació en 1965 y pudo ver los coletazos del tardo franquismo, conoció como las gastaba el régimen militarizando lo público y salvaguardándolo como cortijo propio, percibe, 45 años después, la disposición patrimonial del Estado en manos de los taifas de turno que poco o nada tienen que ver con cuestiones territoriales e idiosincrásicas, en absoluto. Estoy convencido, si echamos un vistazo a la hemeroteca encontraremos razones suficientes para alarmarnos por esa extraña disposición patrimonial que se establece entre lo público y lo privado. Cómo lo público va quedando en manos privadas conocidas y muy relacionadas con quienes ostentan el poder público, ejemplos tenemos cincuenta mil o más. A lo largo de la existencia de este nuevo episodio democrático -que nadie vaya a poner en tela de juicio mi adhesión a las ideas democráticas- la sociedad ha convertido el país en lo que es, en lo que la sociedad en sí misma expone como deseos democráticos. Pero ¿las críticas a los políticos deben caer a plomo también en la sociedad que los elige? Como dice esa máxima gráfica que aparece en las redes sociales y que señala a al pueblo como cómplice de las tropelías de la clase política. En los años que llevamos de democracia hemos asistido a una "partitocracia" que no es otra cosa que el reconocimiento del poder oligárquico inmerso en un proceso democrático de mentirijillas. Vale, Europa nos obliga a acatar el libre mercado como fórmula económica, guía de nuestros intereses ciudadanos. Al final, encontramos que lo que antes era de muchos (más o menos eficiente) ahora es de unos pocos, mucho más caro y más o menos eficiente, pero mucho más caro. Asistimos a ese baile de parejas en constante "vals del minuto" que confieren y difieren poder público a sus maridos y mujeres en la sombra de la caverna de lo privado, incluso convirtiendo lo público en una caverna mucho más oscura y opaca que la caverna adosada privada. 


Dejemos los oscurantismos medievales a los que España ha tenido tanto apego a lo largo de su historia y busquemos transparencia: es lo que piden los ciudadanos (muy tarde, muy tarde ya), transparencia cristalina con cada cuenta, con cada decisión, con cada apropiación indebida, con cada ley que socava los principios universales que salieron de una revolución que hizo perder la cabeza al poder oligárquico en otros países que no fueron España y este país se empeña en obviar después de las masacres de la guerra civil y después de las cribas del franquismo. A esta hora y en este minuto pareciera que la organización metódica de una red (no la he bautizado, es abstracta y genérica) ha roto con todos los paradigmas de la justicia, la igualdad y la legalidad. En España con más frecuencia todo es ilegal, todo es susceptible de corromperse, todo es amparado por unos jueces proclives a caer en las manos del poder económico y satisfacer casi siempre las exigencias de la oligarquía. Si quieres ir a la cárcel no robes mil millones de euros, roba dos gallinas. No creo que diste tanto de la consideración que tenían mis padres en la época de Franco; con razón dijo eso de: "lo dejo todo atado y bien atado". Lo recuerdo bien porque fue el póster de mi infancia, el primer póster que se exhibía en las escuelas junto al crucifijo y los malos encares de los profesores más afines al régimen. 


Resulta doloroso seguir hablando de franquismo cuarenta años después como resulta doloroso que todavía en España se mantengan los parámetros de equiparación con la guerra civil, y las injusticias sean ahora más cruentas que antaño. Espero que la sociedad española reflexione, con cabeza, con espíritu democrático realmente y se deje de propiciar el cainismo a la hora de tomar soluciones para un país en venta, un país agonizante y un pueblo muerto de miedo. ¿Qué gobierno puede permitir una cifra de 6 millones y medio de parados? (y los que llegan) ¿Qué sociedad puede permitir a un gobierno que mantenga esa cifra y la privatización de todo por cuanto se ha luchado dentro de unos ideales de bienestar social? La respuesta no la tengo yo, la tienes tú (o usted).

martes, 29 de enero de 2013

EL PERIODISMO VERSUS MAFIA NO SIGNIFICA LO MISMO QUE EL PERIODISMO HECHO MAFIA


Entre personajes "periodísticos" (otro día defino la expresión) es habitual hallar las rencillas propias del sistema ideológico que abracen y la ridiculización extrema, el intento, al menos, de ningunear al adversario a través de comentarios almibarados, de gran alharaca, de escorzos ininteligibles y de "barrueca" (ya sé que no existe el femenino) sintaxis. Las diatribas entre colegas con diferente ideología han sido habituales en tiempos democráticos y han dado frutos excelentes al periodismo, no sólo escrito, en todas sus manifestaciones -aún recuerdo el eco de las poderosas palabras de Luis del Olmo hacia Pedro J. Ramirez, o aquellas otas más vergonzosas de Encarna Sánchez hacia quien se convertía en líder indiscutible de las tardes radiofónicas: Julia Otero.

La confrontación es buena si se acoge con elegancia, si se muestra un gran conocimiento de los argumentos con los que pretender devaluar la imagen del "enemigo" (casi siempre, más político, que periodístico). En cualquier caso, como he escuchado alguna vez: "vigila tus pasos, si no lo haces, nunca sabrás hasta donde puedan llevarte".

España, a pesar de la discusión habitual de ¿qué es? nos deja bien claro que la impostura es tan habitual como rentable. Impostura en el periodismo llamo a, por ejemplo, secuenciar en beneficio propio informaciones que son de gran interés común como hacen algunos medios de comunicación que tiran la piedra, esconden la mano y nunca se sabe si "sobrecogidos", mantienen un digo donde dije "diego". La empresas periodísticas ya sabemos a quienes pertenecen: a los bancos, y, como propietarios, estoy convencido de que más de una patraña nos han vendido como real y más de una mentira ha cobrado tintes de verdad absoluta. ¿Es tan fácil, sale tan barato difamar a alguien en primera plana y retractarse a toro pasado, olvidado el asunto y cuestionada la dignidad, en un aparte, con pocos pixéles (como se dice ahora) y sin negritas ni columnas ni admiraciones que valgan.

El abanico ideológico de nuestra prensa es, como en todos los países, amplio, libre -más o menos, en función de sus responsabilidades pecuniarias a grandes corporaciones bancarias o a grupos de poder extremo que actúan como perfectos cuidadores de la ideología que sea- y, son también, poderosos medios de agitación social en función de los intereses que promuevan o, momentáneamente, sean estratégicos signos de confrontación o distracción de la atención.

Es decir, que la prensa se comporta ocasionalmente y más que en ocasiones, como una agitadora a la que ya nadie hace caso ante tan adormecedora secuencia de mentiras y verdades sin fuste que nos han ofrecido como reales, como mentiras, como falsas apreciaciones, como falacias corporativas, como vergonzosas estafas a la razón y tantas otras apreciaciones que por espacio deben quedarse en el "armario electrónico".

Y precisamente cuando nace una nueva situación periodística en el un nuevo paradigma global que habilita en igualdad de posibilidades a las grandes firmas y a las, intencionadamente, silenciadas, precisamente cuando eso ocurre, la maquinaria de los viejos (sí, ya son viejos, por mucho tinte que gasten en sus cabelleras y pretendan, con él y sus fundas dentales, jovializar una imagen decrépita, no por la edad, sino por una conciencia mucho más sucia de lo esperado en su debe/haber periodístico, con negros episodios de encubiertas verdades transformadas a través de figuras literarias, muy bien estudiadas en sus efectos colaterales, la sinécdoque o la metonimia, y que han erigido verdaderos monumentos a la falsedad con apariencia de verdad. Siempre recuerdo a un presidente de comunidad autónoma a quien "grandes y reconocidos periodistas" hicieron dimitir demostrándose después su inocencia y estos, instalados en el todo vale, aún siguen sintiéndose orgullosos de la defenestración de un hombre inocente. Aunque pueda parecer que conozco a Ignacio Escolar por la similitud en el apellido no es así. No le conozco más que por sus apreciaciones periodísticas que me parecen , no sólo interesantes, también imprescindibles en el punto y hora que estamos. Enhorabuena por tu trabajo en equipo, afina aquello que debas afinar pero sé beligerante hasta las últimas consecuencias con los amigos de la mentira ( a pesar de todo), los amigos de "miente que algo queda", a los amigos de esa forma de hacer periodismo que no es otra que lidiar con los grandes estamentos de poder para sacar tajada personal y profesional. Espero, sinceramente, que consigas estabilizar un proyecto tan consecuente y tan libre como el has puesto en marcha. 

martes, 22 de enero de 2013

AHORA QUE VAMOS DESPACIO



La historia nos demuestra que nuestra capacidad para el engaño, la mentira, la picardía y la picaresca es única entre españoles, tal vez, por muy tópico que pareciese sea nuestra insignia de identidad, más que la denominada envidia -o combinada con ella- eso nunca se termina de saber de una manera fehaciente. A lo largo de años, aquello que ahora parece una novedad, una gran bomba informativa, un escándalo y algunas cosas más, no es más que la historia de una muerte anunciada. Desde el año 1977, en España, sólo hubo dos cosas claras, la necesidad de mantener una monarquía como garante de la democracia (bien es cierto que en ese sentido el rey jugó un papel inevitable y acertado) y unos partidos políticos fuertes, capaces de todo con el fin de alimentar esa idea de progreso democrático, a pesar de no ser del todo real. Mientras los ciudadanos pensábamos que contribuíamos a construir un país, los partidos políticos (no puedo afirmar que todos) construían una estructura económica que intervenía directamente en dilapidar el Estado, los bienes patrimoniales del Estado, entre buenos postores, siguiendo el proceso de una economía de mercado: aquello que era de todos pasó a ser de unos cuantos y gratis, las grandes empresas ahora eran patrimonio de unos propietarios con nombres y apellidos, no conocidos, llamados: accionistas. La peor parte de todo esto es que el legado de esos poderosos partidos que lucharan contra los secesionismos, contra las ideas más radicales de gobierno tenían un premio, sus financiaciones, con una ley que no es otra cosa que una trampa para todos los ciudadanos. 

1.- ¿ Por qué las cuentas de los partidos, de los ayuntamientos, de las comunidades autónomas y todas aquellas que afectan a lo colectivo, no son transparentes, diáfanas, expuestas al céntimo?

2.- ¿ Cuándo los políticos decidieron que el dinero para la financiación de sus formaciones debía rozar el secretismo y mantener esa idea de farsantes que nos han mostrado las dos o tres o cuatro o... partidos estatales?

3.- ¿ Cómo los políticos han ido acostumbrándose a despreciar a la ciudadanía inmersos en la vorágine de sueldos vitalicios, garantías de futuro asegurado, a costa del patrimonio de todos y beneficiándose a conciencia de ese dinero que hubiera ayudado a construir un país fuerte económicamente?

4.- ¿ A través de qué mecanismos las grandes empresas -deudoras de más de una maniobra política- han satisfecho cantidades pecuniarias en negro, con alevosía, y con el interés puesto en futuras leyes y decisiones que les benficiaran?

5.- ¿ Los ciudadanos, convencidos de vivir en una democracia real, hemos descuidado nuestra vigilancia y ofrecido al mejor postor nuestro voto, sin garantía alguna de honestidad?



Creo que podría seguir haciendo preguntas hasta el día H y la hora D. España necesita una revolución (no hablo de violencia, la detesto) que cambie actitudes, cambie falsos paradigmas del bienestar, cambie de rostro esta democracia perversa y farsante que nos han vendido como real, cambien valores y los malos nos parezcan buenos y los buenos, malos, como decía Malcolm X. La "spanish revolution" queda tan pobre... después de conocer la mafia a la que nos hemos confiado y hemos confiado una labor de gobierno que nos lleva a la ruina a las clases medias y bajas mientras las grandes fortunas siguen creciendo en dividendos astronómicos. El poder al servicio del capital, eso está más que claro.



Ciudadano y ciudadana, piense usted bien qué hace con su voto, qué hace con su vida, vivimos en una democracia y desde la más absoluta sencillez debemos desenmascarar a cuantos embusteros sigan dorándonos la oreja con mentiras, falacias, falsas ilusiones. Olviden ustedes los púlpitos ( a veces su oratoria es digna de un púlpito más que de una tribuna política) y actúen contra aquello que mina nuestro futuro. Algunos partidos políticos se han encaminado en la senda de expropiarnos de todos nuestros derechos y eso debería ser punible.

viernes, 18 de enero de 2013

LA CORRUPCIÓN



arredrar.

(De arredro).

1. tr. Apartar, separar. U. t. c. prnl.

2. tr. Retraer, hacer volver atrás, por el peligro que ofrece o el temor que infunde la ejecución de algo.U. t. c. prnl.

3. tr. Amedrentar, atemorizar. U. t. c. prnl.

Quería usar ese vocablo porque quiero significar algunas pautas sobre la corrupción y sus efectos inmediatos. En un día histórico para la democracia española, los políticos, así despectivamente, la clase política, se atreve a darnos, como siempre, las órdenes con las que interpretar hechos que no merecen más consideración que la que tienen (ahí va el exabrupto): los españoles hemos conseguido a los representantes del pueblo más sinvergüenzas de todas las democracias occidentales, con menos honor, clase y atisbo de verdad u honradez conocidos en ningún país democrático occidental. La democracia es una mentira, una estrategia de márquetin, un juego de feroces lobos hambrientos por repartirse aquello que aportamos todos a la democracia en el más feroz ataque del neoliberalismo a la base del Estado.

Estos días, históricos, hemos recibido tanta información, tantos "shocks" que evitan la reacción normal de protesta, que podríamos decir sin miedo a equivocarnos que estamos ante un golpe de estado regulado y medido a la democracia española. La justicia es una justicia que no es ciega, sorda o muda, y si así se muestra es en los casos de corrupción más evidentes de este país. Hasta el punto de sacar de su seno al único juez, estrella o no, que se enfrentó a ese monstruo de cien cabezas que es la red de corrupción más evidente y atemorizadora de la democracia. 

La corrupción aparta y separa a quienes han creído firmemente en la democracia, en su seno, sí, como si fuera un "no puedo más ante tanta injusticia programada" permitiendo con su desdén que se acreciente esa tela de araña que empieza a inmovilizarnos a todos. 

--¿Teodoro, a ver si éste va a ser un pueblo de hijos de puta?-- se peguntaba el adorable Jimmy en Amanece que no es poco. Anticipo obvio de la sensación que te invade cuando no encuentras a nadie, nadie te contesta y si lo hace es con mentiras prefabricadas que ahondan más en el gran problema: la falta de una ética colectiva basada en cuatro principios básicos que todos respetemos. No se respeta la verdad, no se respeta la propia palabra, no se respeta nada, absolutamente nada. Todo es cuestionable y asistimos a múltiples verdades que empañan y distorsionan la percepción última de las cosas.

Retraer, hacer volver atrás, por el peligro que ofrece o el temor que infunde la ejecución de algo. Así de claro. Y lo peor de todo es que está basado en la doctrina del shock: Amedrentar, atemorizar.

lunes, 14 de enero de 2013

EL MUNDO FUTURO 1.01



Resulta ingrato comprobar que la fantasía generada por los gurús del pensamiento, la manipulada idea de un mundo mejor, maravilloso, el que nos vendió la prensa, la ficción narrativa, la televisión y el cine de hace treinta años, se desvirtúa día a día con declaraciones de abyecta realidad, con suicidios programados después de evidenciar una actitud de corrección inaudita y con la sensación de vivir en un mundo arrebatado a las personas, por intereses disfrazados de políticos amigables, asociados y propietrarios del mundo financiero al que sirven y en quienes se ha confiado gracias a las grandes campañas de imagen, publicidad y márquetin (todo podría ser el último término). 

Un solo día, unas pocas horas y la información al servicio de no se sabe qué verdad configuran una idea en la mente de cualquier sujeto que viene a decir que el camino adoptado es un camino que se aleja de la razón, se aleja de la ciencia misma y se aleja, incomprensiblemente, del concepto humanidad. Bien cierto es que siempre hemos sido iguales y que no es la primera vez que esto ocurre: el paso de una democracia a una oligocracia, usando las mismas leyes de la democracia, recordemos a Hitler o ahondemos en el pasado y recordemos a Julio César, César Augusto o Napoleón. Pero nunca las circunstancias habían sido fruto de un estudiado y programado escenario en el que poco a poco se convierte a los ciudadanos en cómplices de ese cambio, de esa transición y en la que de ser protagonistas se transforman por voluntad propia en esclavos de una ideología que ha sido, como digo y no me cansaré de repetir, programada en su cerebro a base de "mantras informativos" que regularmente machacados sobre el consciente y aferrados a las características más primarias de nuestro subconsciente han permitido la conversión, una vez más, de los hombres en instrumentos de una deidad (en esta caso sería la financiera, o el dinero, hace 1500 años fue una deidad religiosa en el Imperio Romano).



Evidentemente, exige una explicación pormenorizada el porqué de esta sensación. Gracias a Soledad Gallego descubro a través de su artículo: "Deshonestos discursos políticos", la insospechada desvergüenza de un líder (gestor más bien) europeo, El Comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, hablando de sus ciudadanos, ciudadanos a quienes representa y pagan su sueldo "público". Vil y despreciable, es capaz de decir:`[“Va a haber muchas tensiones sociales, porque los ciudadanos no van a ver mejora en su vida cotidiana en algún tiempo", los países del sur, afectados “no deben caer en la complacencia”] . Acto seguido descubro el suicidio de una de las mentes privilegiadas del siglo XXI, con 26 años, Aaron Swartz, a quien la justicia norteamericana le pide 35 de cárcel por un delito contra los derechos de autor, después de desarrollar una actividad prodigiosa en todo lo que tiene que ver con esa parte llena de grandeza en Internet que es tener acceso a la información y poder compartir la cultura, el estudio y hasta la sabiduría, en un plan infinito colectivo como la Open Library, o la posibilidad de que los artículos científicos que almacenan algunas bases de datos sean públicas y no deba accederse mediante el pago, señalando así, que la educación no es un sector sujeto al imperio del dinero. (Descanse en paz un hombre ejemplar que muere angustiado por un sistema nada ejemplar donde los intereses de unos pocos priman siempre sobre los derechos fundamentales de los ciudadanos, derechos individuales y colectivos). La sanidad vive esas mismas circunstancias, hemos conocido que la empresa del marido de la presidenta de Castilla La Mancha ha contratado al consejero favorito de Esperanza Aguirre, aquel que casado con Andrea Fabra, hija "del Fabra Aeropuertos S.A. (sin aviones)", Consejero de Sanidad, amigo y privatizador de los servicios de análisis de la Sanidad Madrileña, Güemes, ahora, los gestiona en una empresa que es filial de la que comparten en accionariado distintos líderes del Partido Popular, entre ellos, varios consejeros de sanidad de Madrid y Castilla La Mancha, hermanísimas y cuñadas y todo tipo de "nepotistas" relaciones entre quienes leyeron en su juventud la historia del caballo de Troya y quisieron emular esa fórmula magistral, en la que se está convirtiendo la privatización de nuestra sanidad, un ejemplo mundial de coherencia, hace solo cinco años, cuando el presidente Obama la exponía como modelo para su propio sistema de atención universal de la salud en EEUU. Por último, es amargo comprobar como la justicia ofrece atajos a quienes han sido investidos con la "cruz de la impunidad" y nacen así los políticos carroñeros que desvencijan el sistema público para asolar luego sus consejerías cobrando sueldos millonarios. Como pueden comprobar la vida es una tómbola pero los fines no son benéficos, o sí, benéficos para las preclaras mentes del neoliberalismo.

martes, 8 de enero de 2013

¿PARTIDO X?

Comienza la mañana con los sobresaltos normales del día. Se mira el correo: no hay notificaciones de despido o de ERE presentado, y observando las otras bandejas de entrada de mensajes, en distintos medios y redes sociales, te fijas en la presentada por un grupo de personas anónimas que ofrecen una nueva complicación o ilusión, según se mire: un nuevo partido político llamado . Sólo la letra da alferecías, uno recuerda las veces que ha sido nombrada a lo largo de su vida y sus connotaciones son tan diversas que no sabe con cual quedarse. El partido X propone algo extraordinario y nada extravagante: la necesidad de generar, ni siquiera regenerar, una democracia real, transparente y "democracia y punto". 



Hacer operativa la democracia y dejar que los especuladores paguen aquello que han creado: la especulación. El vídeo de presentación no tiene desperdicio, con el más estricto sentido común, exponen con una actitud positiva y me atrevo a denominar que pueril, pero tan hermosa desde el punto de vista de la realidad futura, sus pretensiones políticas,  que te lleva a pensar en la posibilidad de que tal movimiento cuaje, es tan quijotesco en sí mismo que el voto de confianza lo ¿merece? Como siempre lo personal es personal pero hacer una democracia  personal, real, ¿qué preguntas nos puede llevar a plantearnos? ¿qué controles debe tener? En  otros países, siempre pienso, existe una ética  que equivale a dilucidar racionalmente, qué se hace de las cosas. En España, sabemos que la ética brilla por su ausencia en todos los momentos vitales, importantes, y no solo, también, está eximida de aparecer en cualquier acto sea del tipo que sea por nuestra educación judeocatólica que nos perdona cualquier desviación de la norma. Véase el grado de corrupción habida entre los grandes practicantes. 

Como revulsivo es extraordinario. ¿Seremos lo suficientemente valientes para hacerle un hueco importante a una propuesta tan brava y directa?