Me lo propongo como una condena, tal vez como una "penitencia": escribir. Sí. No sé muy bien hacerlo pero poco a poco iré aprendiendo. Me sorprendió encontrar en voz de una amiga mía una frase que yo consideraba propia, pero como tantas otras cosas, es de patrimonio común. Decía Alicia: dame tres meses y aprenderé a hacer cualquier variedad que de mi especialidad (el periodismo) venga. Yo soy de la misma consideración. Sin una inteligencia tan avalada como la suya me atrevo a decir qué, tal vez nos falte, esa gana que tanto cuenta a la hora de conseguir un trabajo: saber hacer daño en el momento justo, a la persona idónea, en salvaguarda de un ideal de empresa que no es más que una falacia, y en la que tantos tontos útiles han servido. Han creído que su postura empresarial de mimar su propio -bien remunerado sueldo- es garantía de los intereses de aquellas corporaciones públicas que se gestionan como privadas y que alcanzan extremos -en su reparto presupuestario- de vergüenza, ante el beneplácito de quien maximiza así su control más exacto, idóneo y matemático. Mientras las altas esferas -cargadas de sacos de mentiras a sus espaldas- confeccionan un buen plan con el que volver a engañar a la opinión pública y hacerles saber que lo hacen por su bien (el de la opinión pública) cuando realmente lo están ideando todo para su más estricta "economía musoliniana" -es otra forma de decir fascista- y que me lleva a recordar esas verdades crudas que se reflejaron en el "neorrealismo italiano" y que podrían retratarse de nuevo (en color) con argumentos mucho más punzantes y vigorosos: aquellos que nacen de la supresión de derechos adquiridos, aquellos que se extraen de la llamada "doctrina del shock", aquellos que envuelven al electorado en cuidado cúmulo de inexactitudes con las que convierten a las personas, al ser humano, en enfermo del llamado síndrome de Estocolmo. Sí, puede parecer exagerado. La política, la psicología, la publicidad y la unión de todo ello: el "neuromárqueting", configura a nuestra sociedad como a perritos falderos que aclaman aquello que les vocean a través de los medios de comunicación, como nuevos púlpitos del siglo XXI. Tal vez se aclare de esta forma por qué todos los medios de comunicación españoles pertenecen a los bancos, tal vez se aclare por qué en ellos se comenta y se dice todo como una retahíla de oraciones con el fin de generar las mismas opiniones amordazadas, mancas y cojas de argumentos, opiniones que se repiten en titulares, o mantras, gracias a los pelotas de las redacciones, que tan eficientemente hacen su trabajo, por unas pocas monedas más (¿30?) que satisfacen su ego hasta considerarse dioses de la comunicación. El pensamiento único está cosechando los años de inversión realizados, con la dejadez de un numerosísimo grupo de ciudadanos que han pasado los últimos viviendo en la falsa imagen de considerarse: ciudadanos libres. En mi pueblo se definiría muy gráficamente como : ¡Vaya "metía"!
lunes, 7 de enero de 2013
martes, 18 de diciembre de 2012
Fin del mundo, Navidad y las terribles fauces del neoliberalismo
de Antonio Escolar, el martes, 18 de diciembre de 2012
Permitidme escribir esta nota antes de que el mundo "acabe". No estaría mal volver a comenzar de alguna forma, volver a construir de otra manera y bajo otras variables un mundo mejor, con seres humanos o con dinosaurios - eso da un poco igual-. Acabo de leer unas letras de Patricio Hernández que entroncan con la visión Kantiana de la historia de la humanidad. Cassirer señaló que parte de lo humano reside en la empatía y en saber mentir, en saber mitificar cualquier cosa con el fin de inducir una respuesta acorde a los deseos de quien la inventa. 2012 ha sido un año cruel, un año de evidencias de cuanto de inhumano reside y se manifiesta en los humanos. He tenido que ser testigo, por desgracia, de las mentiras políticas que los medios de comunicación convierten en verdades a medias. He visto y comprendido que la maldad del ser humano es infinita, como su estupidez, al comprobar que millones de españoles permiten que una niña con una enfermedad (la que sea) es adoptada económicamente por alguien extranjero. He descubierto lo vacíos que están los corazones de las personas que ostentan un cargo público y lo podridos que se encuentran en almacenar y ganar un dinero que corresponde a mucha más gente. He vomitado al comprobar que la policía realiza su labor: perro de su amo, y le saca un ojo a pelotazos de goma a una ciudadana y cómo abre la cabeza a un niño de catorce años por pedir la paralización de los recortes que nos ahogan y que sólo pagamos las clases bajas. He sido testigo de cuanto he leído y comprobado como cierto en estos casi 366 días tempestuosos en los que las grandes corporaciones internacionales han mostrado sus garras contra una población cada vez más sumisa y menos capacitada para luchar por los derechos que les roban y que costaron muchos siglos conquistar. No sé si es buena idea que acabe el mundo tal y como lo conocemos. Deberíamos decir adios al miedo, realmente él es el culpable de tanta ignominia y tanta podredumbre en las democracias que hemos abrazado como el mejor de los sistemas de gobierno poniendo en manos de los voluntariosos y nunca solidarios maestros del capital el dinero de todos para que puedan quedarselo, ocultarlo y robarlo sin medida ni castigo posible.
Lo de la Navidad no sé si será lo mismo sin el buey y la mula en los belenes del catolicismo. Es seguro que la navidad este año no será igual a ninguna otra y no por la falta de pagas extras, por la falta de coraje, por la falta de valentía, por la falta de lucha coordinada contra tan pocos y tan bien ejercitados enemigos. Nunca he sentido especial aprecio a la navidad y esos corazones henchidos de falsa bondad, de estudiado "bonachonismo", de falsas ofertas de corazón y todas esas pampilinas que obligan a una población a empobrecerse cada día un poco más, con sueldos de miseria, sí, míseros, con la incertidumbre de sentirte improductivo y una carga por el hecho de cumplir cincuenta años y no comulgar con ruedas de molino.
Este año he asistido a injusticias inigualables que no han tenido sino una mínima respuesta por parte de todos aquellos a quienes se les han hecho. He tenido que ver como la gente valiosa es apartada de su trabajo mientras queda y se premia a los pelotas, a los sumisos, a los babosos que sólo saben apuñalar por la espalda y hacerse un hueco en ese manido dicho: "Mientras no me toque a mí".... Bueno, un año inigualable, y la esperanza tocada de muerte ante las previsiones de un inminente ERE que amenaza (unos días más y otros menos) a los trabajadores que han sido mis compañeros durante los últimos 15 años. De cualquier forma y manera queda clara una cosa: Todo lo bueno y lo malo está en cada uno de nosotros y la lucha termina porque entendemos lo malo como bueno y lo bueno como malo a merced de los Marhuendas, Cebrianes y Ramirez del periodismo que conste que son ejemplos, que en cada provincia encontramos unos distintos con un sólo objetivo: el poder, simular que tienen poder y hacer creer a los demás que es así).
Yo , como cada año, deseo lucidez a todo el mundo. Siempre he creído que el conocimiento es imprescindible para asaltar tantas y tantas podredumbres del ser humano, aunque sea cierto que el saber sin humanidad no sirve para nada. Sea como sea, antes de entrar en mi típica depresión navideña, os deseo a todas y todos, lo mejor, que como decía Lola Flores: "Todo sea muy rico y muy abundante" .
miércoles, 14 de noviembre de 2012
"L'Etat, c'est moi"
A medida que pasan las horas, transcurren entre noticias de todo tipo y chascarrillos varios, llega a mi retina la imagen de un niño de 10 años golpeado salvajemente, ésa es la imagen, y a no ser que después se anuncie algo diferente, tiene un responsable directo: que es el Ministro del Interior de este país. ¿Qué consigna son las que este hombre ha dado a su policía para que sus más adeptos miembros sean capaces de una hazaña tan vergonzosa como cobarde? ¡Un niño de diez años! Estamos locos, hemos perdido el norte, y no digo que no fueran dolorosas las imágenes de los jóvenes vapuleados y golpeados en el 15-S, incluso aquellas imágenes tétricas de unos ancianos jubilados, probablemente, golpeados sin compasión por la policía ese mismo día. Siempre he sabido que la férrea mano de la razón está con quien se cree poseedora de ella, es decir, alguien tan extremo en su carácter ético como un seguidor del Opus Dei, ya sabemos hasta donde son capaces de llegar cuando les asiste la razón del Dios y el trabajo.
Y para colmo de los colmos encontramos a un crecido, sólo de boquilla, ministro Guindos diciendo (permítanme la exageración) algo así como "L'Etat, c'est moi". Todo ello mientras leo que los trabajadores de Telemadrid adelantan la crónica grabada 36 horas antes por el señor Tertsch, de nombre Germann, como Monster, pero con otro apellido castizo madrileño que ya da por vivida a priori la huelga: poco efectiva para quienes la convocaron y dejaron de nuevo la marca España como una bacinica, de ésas que tanto adornarían el pasillo o el salón de su hogar.
REFLEXIÓN "PIQUETERA"
Me interesa de una manera muy especial este desplome que vive el PSOE en un momento en el que no gobierna, o sí (podríamos decir que la actitud teatral de sus decisiones y su vaguedad ideológica le hacen cómplice indirecto, cuando no directo -por algún sellado pacto secreto- de no incordiar en las decisiones de la derecha). Lo cierto es, que cuanto más desperfectos ocasiona el ejecutivo y sus "adláteres" en el mal llamado estado del bienestar (pareciera una concesión gubernamental o una concesión de privilegios por parte de un estamento de poder) más críticas adversas, peores resultados recibe en las urnas y no digamos en las encuestas (que por cierto hay que leerlas con el papel de fumar humedecido para que se salve cualquier dato de los que ahí exponen y supone representan el sentir de los pobladores de España). Algún líder socialista se planteará la cuestión siguiente, con título de película incluida: "¡Qué he hecho yo para merecer esto!" Bien, sin ser un especialista en política nacional y sin ser especialista en nada puedo dar dos claves que me parecen fundamentales. La primera: la deriva ideológica a la que va el partido socialista ¿obrero? español después de conocerse su actitud servil con la banca (que por otra parte siempre se supo). En España sabemos que mandan realmente cuatro banqueros, capaces de conseguir que instancias judiciales perdonen sus cuitas con la misma -justicia- o instancias gubernamentales por medio del indulto les liberan de cualquier "problemilla" que pueda manchar su historial como grandes de las finanzas españolas. No sé si Arturo Pérez Reverte vería en la clase alta, alta, altísima, de los banqueros, cuando escribió Alatriste, y pergeñó la imagen del Conde-Duque de Olivares (la imagen recreada por un maestro de la escena como es Javier Cámara, capaz de dar el toque justo de pícaro, inteligente, ingenioso, codicioso, absurdo y socarrón que los banqueros representan) o de los mismos mercenarios -en el XXI- políticos, de mano diestra, capaces de llevar su programa adelante, programa de enriquecimiento personal). Sea como sea, lo cierto es que los españoles no olvidan la traición y el PSOE ha traicionado a su electorado por activa y por pasiva desde aquel día mágico de 1982 (no todo fue malo, el principio más aplaudido del fin de unos ideales abocados al concepto obrero) pero hemos visto como la izquierda, el centro izquierda después y algo incomprensible y amorfo, últimamente, se ha ido instalando en el partido socialista; creo que podría llamarse codicia, o llamarse de cualquier manera, da igual, porque el daño está hecho y es irreparable. La credibilidad en un partido que sistemáticamente ha traicionado a su electorado tiene un límite y, en estos momentos, contabilizamos los desafectos constantes que la población joven y adulta va sumando en una espiral de alejamiento que no les lleva precisamente al partido en el gobierno; no, ese desprecio cotidiano hacia unos políticos en los que se tuvo fe más que en la Iglesia queda quebrantada de por vida y me alegraría por el bien de la democracia que su reacción fuera lo suficientemente radical como para poder sobrepasar una situación que a la larga se hará insostenible.
Decía que quería señalar al PS(-O)e como culpable máximo de lo que ocurre en este país y tengo que hacerlo sin que la derecha (casi extrema) que nos gobierna se sienta parapetada en estas palabras como una posible excusa para señalar lo bien que lo hace, cosa que sería para mí más difícil de tragar que rueda de molino (y llevo en digestión varias) y señalaba, a mi juicio, siempre a mi juicio, que el desgaste no se debe a su labor de gobierno directamente, se debe a las traiciones constantes que se han hecho a un sector muy amplio de la población que prefiere siempre que la riqueza sea libre pero que las obligaciones con la hacienda también lo sean. No ha sido el caso español donde, desde la más tierna infancia democrática los financieros y grandes empresarios se han vanagloriado de tener un gran afecto por la discusión política de la que han salido verdaderos vencedores, entre otros muchos, algunos que se llamaban socialistas hace unos años y que a pesar de una trayectoria más o menos importante en el mundo de la empresa se han convertido en tiranos de sus propios compañeros de profesión (sí, hablo del País y del señor Cebrián). Que la derecha se comporte de esta manera es normal, incluso es normal todo lo que nos está pasando porque son conscientes del gran negocio en millones de euros que supone la privatización de la sanidad, la educación y todo lo privatizable; lo saben porque llevan años con el "planning" hecho - acuérdense del "ya no necesitamos ocultar lo que pensamos" o la reforma laboral más despiadada de occidente, con los sueldos más bajos de occidente o las mil y una peripecia que ha supuesto comprobar cómo los listados de banqueros/consejeros y PP eran una misma lista en bienes gananciales o en sociedades monetarias dentro de una complicada trama de familiaridad más que sospechosa- . Bien, todo claro cuando vemos la manipulación que ejercen sobre los medios de comunicación que poseen pero el mundo de la democracia de mercado es lo que es, un constante reducir los derechos de todo tipo con el propio beneplácito de los votantes (muy nublados de ideas y comprensión, por desgracia) que ejercen su derecho con la sensación de hacer algo con lo que soñaron (muchos de ellos) en cuarenta años de dictadura, otros tantos en el devenir del proceso de incorporación a Europa como una salvación y una unión que nos llevaría a ser eficaces en nuestras políticas valedoras de los derechos humanos y todo eso que ahora queda en los papeles y las sentencias pero que los financieros y los bancos se han encargado de destruir al ritmo de 450.000 familias sin hogar al año, con el beneplácito de los legisladores: P+P+ y P(S-O)e. Otras consideraciones quedan en el tintero como el Estado de las Autonomías, la vergüenza y el cinismo de convertir en unos lugares leyes que no lo son en otros y sustentos que son privativos de unos cuantos, sólo de unos cuantos, como premio al desmantelamiento democrático que han sabido hacer tan organizadamente. El pueblo, (España, camisa blanca de mi esperanza, que decía la canción y Blas de Otero) está confundido, dolido, herido de muerte y sin capacidad de reacción: poderoso caballero es don dinero, pero mucho más poderoso es el miedo al que tantas veces ha hecho referencia Sampedro.
lunes, 12 de noviembre de 2012
PRECISIÓN SEMÁNTICA Y FILOLÓGICA EN LAS TERTULIAS.
Reconocer que un micrófono transforma las habilidades de personas transmisoras de imagen apocada -visualmente-, pero agresiva y segura de sí mismas en las ondas, incluso una imagen simpática, al antiguo y viejo estilo de los tertulianos de casino que mostraban sus excelencias intelectuales siempre entremezcladas con las píldoras del gracejo de macho alfa -que se siente muy superior a los demás- no puede sorprendernos lo más mínimo, o sí. La capacidad de sorpresa es gratuíta y uno puede asombrarse cuanto quiera. Sabemos que unos amigos, hombres, unidos por la heterodoxia más ancestral de la educación preconciliar, pre-wertiana, son capaces de casi cualquier cosa si todos se hacen eco del pensamiento único exhibido en algunas emisoras de radio, capaces incluso de minar la seguridad de quien cree estar avalado por las leyes que el Estado expone como conjunto de normas útiles para nuestra convivencia. No debería ser noticia, no es noticia, babear frases poco meditadas e hirientes para cualquier colectivo; no es noticia expresar las opiniones propias, incluso aunque contradigan la normativa vigente sobre cualquier ley referida a la libertad de prensa, de expresión o la libertad de ser arrogante, impreciso, desvergonzado, irrespetuoso, cínico y muchos más adjetivos al referirse con gracejo, siempre de casino, (hago hincapié en ello) a que una ley avalada por el Tribunal Constitucional no fuera aprobada por un parlamento soberano y ratificada por un tribunal competente para ello sino un capricho para "dar porrrr culo". Dicho así cualquier otra apreciación semántica huelga. Es de recibo introducir en la tertulia -excepcionalmente moderada- que da igual si uno se casa con su burra, mula o una oveja, que es más "amanosa" (por cierto, la palabra no existe en la RAE pero la peculiaridad de la gracia merece que se introduzca en la charla) cuando se habla de la ratificación por parte del Tribunal Constitucional de convertir en plenamente "normal" el uso de la palabra matrimonio para todo tipo de uniones, independientemente de los sexos que las integren. Y se apostilla que el origen de la palabra -algún tertuliano no ha preparado bien el tema y no lo conoce sin la ayuda explicativa del más socarrón y gracioso (acepción quinta de la RAE), capaz de hacer chistes hasta del vuelo de algún ave- filológicamente tiene un significado que no se corresponde con la idea real de matrimonio en el siglo XX, entre otras cosas, porque nuestra sociedad es sociedad patrimonial y no matrimonial pero la consideración democrática de valoración de ocho votos a dos no es valedera en ningún argumento -pobres "juececillos" de poca monta que me llevan la contraria a mí (el más gracioso de mi casa y de la tertulia con ese afán actoral de "gracioso" en la acepción seis de la RAE. En cualquier caso, sólo escucho una voz en concordancia, con el lugar en el que se encuentra, haciendo referencia a verdaderos juicios ordenados y argüidos con precisión doctoral. Entre tanto y en ocho minutos y cuarenta segundos tengo que sentir la vergüenza de quien es de nuevo señalado por actitudes más cercanas al fascismo franquista de hace cuarenta años que de la variedad ideológica supuesta en una democracia en el que el valor de la tolerancia debería estar por encima de cualquier mención que equipare el matrimonio homosexual, con casarse con una mula, burra o (amanosa) oveja y simpáticas gracias de casino en una tertulia radiofónica que se supone política y argumentativa. Como decía el filósofo Juan de Valencia: "Tá tó mú guapo".
lunes, 29 de octubre de 2012
EL DEDO DE MERCADO
En un tiempo en el que las historias están de más, precisamente porque tanto relato y tanto contar nos distrae de lo verdaderamente importante, yo he decidido crear un historia o contar una historia que a su albedrío dejo como real o imaginaria. En un país de ciegos en el que el tuerto es el rey (es un dicho, que nada tiene que ver con Juan Carlos) vivían unas personas muy afortunadas que se llama
ban consejeros, presidentes, directores y otras denominaciones que hacían de ellos seres especialmente bien tratados por una economía de mercado que los utilizaba como exprimidores de una casta inferior que se llaman trabajadores y que, a pesar de la riqueza que generan, se han convertido en esta economía en prescindibles y caros por ser muchos. Ese grupo que tanto ama la libertad de mercado, la economía de mercado, la sociedades mercantiles, la sanidad de mercado (privada), las escuelas de mercaderes (que por tanto dinero te dan un título -sepas o no sepas-), los másteres de mercado, la información de mercado -manipulada y convertida en información de saldo- porque ya viene masticada y prejuzgada con el fin de hacerla más digerible y admisible por quienes tienden por buena educación y buena voluntad a creerlo todo; ese grupo de hombres y mujeres privilegiados, que siempre son elegidos a dedo por sus superiores y constituyen un núcleo de lo más variopinto en la cosa de la “res-pública”, cobran sueldos de privilegio, tanto que un solo sueldo, serviría en un año para pagar de 3 a 25 salarios mínimos interprofesionales de Bruselas (por los 2000 €, céntimo arriba o abajo). ¿Qué ocurre? Pues lo siguiente: cuando encuentras a un jefe más o menos directo que se lleva una pasta de 80.000 € anuales (recordemos que son casi 14.000.000 -millones- de pesetas, y no sólo eso, sino que otros dos jefes más -más o menos directos- cobran cantidades semejantes en un mismo ente público como cargo de confianza de un partido, se te hinchan las narices, la mala hostia, las venas, la dignidad, se desinfla tu mesura, tu saber estar, tu buena educación y cuanto se supone de ti agradable y afecto a la sociedad que te rodea. Podemos unir a ello que los tres privilegiados se encuentran muy unidos para iniciar un ERE en la empresa que dirigen terminando con la actividad laboral, más que necesaria, de, supongamos, 30 personas que han dedicado su trabajo y la misma afección, su vida, a la empresa de la que hablamos; en algunos casos, contratados en fraude de ley desde el inicio de los tiempos, y casi siempre tratados muy desfavorablemente en función de sus expresiones ideológicas. Cuando sabes de los posibles fraudes de los que quedan impunes estos señores que cobran un cuarto de millón de euros (con una vez más esa cantidad se podrían pagar las nóminas de la totalidad de la plantilla) porque resultan que cobran supuestamente, y digo supuestamente, más que el presidente de la Comunidad de la que hablamos, entramos en algo, que para quien no lo sepa, se llama injusticia social, y algo peor, se llama germen de una revolución que no tardará mucho en presentarse de una forma tan cruenta como inolvidable. ¡Ah podemos decir que ese grupo de señores que tanto tienen que agradecer lo hacen a los superiores, nunca a quienes les ayudan en realizar su trabajo, hasta tal punto, como luchar en una negociación, con ahínco y obstinación por arrebatar a un trabajador 100 € que le correspondían por sus 20 años en la empresa. Y me queda algo por decir, tras actitud tan tirana, malvada, poco honrada, encuentras a un hermanito de la caridad que siempre te recibe con una media sonrisa y la mirada curvada. Pobre gente, lo que les espera.
miércoles, 24 de octubre de 2012
"ande yo caliente....."
Entre nervaduras góticas transcurren los días impacientes de tocino y almendras. Vale, -es una chorrada como comienzo- me importa tres pepinos que el sistema esté diseñado para que unos pocos puedan hacer lo que venga a bien y mejor a los
grandes capacitados para decidir sobre el hambre de los demás. Suelen decir que el periodismo ha muerto gracias a las actitudes de buenos y mejores ejemplos de la profesión, la idea primigenia de ser un valor democrático que controle la realidad social que mueve la política, cómo lo hace y cómo lo evita, ha quedado obsoleta. Ahora se descubre que el periodismo (remunerado) es el gran mal del siglo XXI, junto a los sindicatos, el bienestar social y la democracia (bueno, a lo que llamamos democracia y que ha quedado en ser una simple sombra salida de la caverna platónica). Lo bueno y pertinente es saber que la gente de a pie le gusta que restrinjan sus derechos, que conmuten su bienestar por una vigilancia que asegure sus vidas de plastilina y, ante todo, que eliminen del diccionario la palabra libertad o simplemente transformen su significado en algo completamente distinto. Pueden echar un ojo a un libro titulado "Historia de seis ideas" de Tatarkievicz para comprender la capacidad humana de transformación de significados, a través del ingenio y la especulación lingüística a lo largo de la historia. Aunque haya recibido un suspenso de mi profesora de estética (María Josefa Alcaraz León) podría desarrollar la teoría del entendimiento de Locke con el fin de hacerles entender lo persuasivas que son las oratorias sofistas que se usan para convencer de lo uno y lo contrario. Asistimos a ello día a día en las explicaciones que sobre cualquier cosa dé la señora Cospedal o la expresidenta (ahora funcionaria) Aguirre, por no hablar de otros impresentables menos carismáticos que llevan a sus partidos políticos a cuidados paliativos. El entendimiento pasivo, como el alma pasiva o una actitud democrática pasiva, sólo significa que me las den todas, que me conformo y me place lo que me dan sin hacer o decir nada que transforme mi entorno: así, no va la cosa.
En los últimos tiempos, después de servirse del trabajo y la capacidad de los periodistas para llegar a un gran público, informar y tener controlada la información entre los más pelotas o afines a los partidos que diseñan las estrategias de comunicación, llegan los nuevos tecnócratas de este insano nuevo régimen de escasas libertades y dicen que sobran los trabajadores de la comunicación, total, unos pocos medios bien controlados por el poder pueden disponer de la información suficiente “elaborada”( léase manipulada) como para que el resto juegue a ser periodista a través de las redes sociales, denunciando a diestra y siniestra, evidenciando lo no idóneo, echando sapos y culebras, entre otras intenciones, para acabar con una injusticia manifiesta. Pues sepan todos, todas, que este sistema mercantilista de la información algún día lo necesitarán, y será cuando se den cuenta de que la verdad no es nunca absoluta, tendencia a la que derivamos. No daré aún pistas, pero lo pagaremos caro. Toda involución siempre tuvo una respuesta que se llama revolución. Busquen las etimologías y, de paso, busquen en la historia. Lo imposible no existe, aunque sea injusto.
Alguien que ve cómo la injusticia se instala a su alrededor sin poder hacer nada y ni siquiera poder gritar a los cuatro vientos el nepotismo con el que se da trabajo en organismos públicos a cuñadas, nueras, hermanos y "mamones" varios, y ve el silencio corporativo de los directores, el consentimiento y tolerancia implícita con que afrentan tales nombramientos, mientras a un mismo tiempo empiezan a decidir a quienes echar a la calle y a las fieras (bancos, paro, gobierno etc...) y no puede gritar a los cuatro vientos la injusticia que supone, es que ya no está vivo, es que el sistema le ha seducido con ese bonito eslogan -máxima de la idiosincrasia española- que dice: "ande yo caliente....." Que conste que me sigue dando mucha vergüenza mirar a la cara de algunas personas de mi entorno social, y lo peor de todo es que no me importa decirlo, aunque eso signifique ser un proscrito marcado con el látigo de la indiferencia o del martirio. Buena semana.
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